Archive | mayo 5, 2017

Clave del aprendizaje colaborativo


En el momento actual de la educación, el trabajo de grupo colaborativo es un ingrediente esencial en todas las actividades de enseñanza aprendizaje. Podemos afirmar que todos los proyectos que utilizan métodos o técnicas de enseñanza y aprendizaje innovadoras incorporan esta forma de trabajo como experiencia en la que el sujeto que aprende se forma como persona.

A lo largo de la historia de la educación hemos puesto poca atención a este aspecto. Hoy muchos autores están dando prioridad a la inteligencia social, al papel de los sentimientos y la afectividad en el desarrollo de la actividad mental. Esta perspectiva considera que la cualidad característica de la especie humana no es la capacidad de comprender la organización del mundo, sino la constante interpretación del contenido de la mente de los demás, manifestada de diferentes formas: palabras, acciones, producciones. Esta capacidad nos permite aprender de otros y comprender nuestra propia mente. Tal es el sentido del concepto de comprensión: “comprender una mente ajena y comprenderse a sí mismo en el interior de esa capacidad”

Esta consideración es coherente con la afirmación de que la esencia educativa, la esencia del desarrollo de la capacidad mental de los seres humanos, es el proceso de socialización. Por lo tanto, entendemos la socialización como un proceso de desarrollo de la persona en formación que se da en grupo.

Parecería que todo el proceso de enseñanza se concentra en una transmisión del conocimiento, en una transferencia de información. Sin embargo la construcción del conocimiento es un proceso de adecuación de mentes. Esto nos hace reflexionar sobre los procesos a través de los cuales nuestros alumnos aprenden. Si la comunicación con el grupo desarrolla la mente de la persona, fomenta las habilidades de trabajo en grupo y responde a la forma de trabajo que se prevé será utilizada en los próximos años, entonces los procesos educativos tendrán que dar un giro, y pasar de la consideración del aprendizaje individual, al aprendizaje en grupo.

Qué retos presenta al profesor esta situación, cómo debe prepararse para llevarla a cabo, a través de qué experiencia se logra la colaboración, cuáles son los roles y responsabilidades de los estudiantes y de los profesores y qué se opina en los ambientes de aprendizaje alrededor de este concepto, son cuestiones a las que el presente documento intenta dar respuesta

A continuación compartimos la publicación de Carlos Albalá publicado en el Blog INED 21 sobre ocho puntos claves del Aprendizaje Colaborativo, con fines únicamente educativos.

El aprendizaje colaborativo es una herramienta pedagógica que genera numerosos beneficios proactivos en cualquier entorno educativo. Los ocho puntos que os muestro a continuación, pretenden explorar aspectos básicos a tener en cuenta para una práctica efectiva en grupo.En primer lugar, y basándome en mis investigaciones y procesos de trabajo con grupos, me gustaría definir el concepto de aprendizaje colaborativo desde mi punto de vista. «El aprendizaje colaborativo es un proceso donde un grupo de personas comparte experiencias y conocimientos con el fin de lograr una meta común. Durante su práctica, se dislocan las lógicas de poder entre sus participantes y se generan dinámicas relacionales basadas en el diálogo y el consenso. Su desarrollo proporciona herramientas de actitud crítica, emancipada y transformativa en relación a la representación individual y colectiva de la realidad.»1

En segundo lugar, me gustaría introducir de forma sintética ocho puntos que considero importantes a la hora de configurar un buen grupo de trabajo, con el aprendizaje colaborativo como herramienta pedagógica transformativa. Los puntos son los siguientes:

1. DISEÑO INTENCIONAL

Aunque una dinámica de aprendizaje colaborativo debe llevar consigo un alto grado de flexibilidad y capacidad de redimensión durante el proceso, es muy importante realizar un diseño previo bien estructurado y coherente.

2. JERARQUÍA Y LIDERAZGO

No hay colaboración sin la premisa fundamental de dislocar las lógicas de poder imperantes en la educación. Debemos cultivar la capacidad de trasladar las relaciones en grupo de lo vertical a lo horizontal. Para ello, el rol del alumnado será el de participante, y el del profesorado, el de facilitador.

3. DISTRIBUCIÓN DE ROLES

Si se convive en un entorno más horizontal, inevitablemente la gestión y distribución de roles pasa por una mayor capacidad por parte del facilitador o facilitadora de generar y gestionar espacios de trabajo más autónomos para los/las participantes.

4. HABILIDADES INTERPERSONALES

Las alianzas colaborativas traen consigo una red de conexiones interpersonales conducentes a generar una mayor capacidad de ayuda mutua y de compromiso, una mejor aceptación de opiniones, una exposición de ideas más emancipada, y una resolución de problemas más colaborativa.

5. DIÁLOGO Y CONSENSO

Todo proceso de co-trabajo precisa de un constante proceso de diálogo, y de ilimitados espacios de consenso, para generar lugares de intercambio colaborativo de experiencias, conocimientos y saberes.

6. META COMÚN 


La meta común actúa como ancla fundamental ya que, una vez lograda, simboliza el proceso vivido en colaboración; y, por otro lado ayuda a cristalizar un aprendizaje significativo que debe tener proyección a lo largo de la vida.

7. EL AMBIENTE

Los elementos más básicos de la experiencia humana están asociados a nuestra relación con el entorno. Por ello, el ambiente actúa como un agente pedagógico más, tanto a nivel físico como, sobretodo, psico-social.

8. NUEVAS TECNOLOGÍAS 


Vivimos en una sociedad del conocimiento donde se experiencia en entornos físicos (onsite) y en línea (online). Atender a la nuevas tecnologías en comunicación es una oportunidad para enriquecer los espacios colaborativos.